Querer a una persona y tenerle miedo a otra que vive en el mismo cuerpo es agotador. Un psicólogo te ayuda a dejar de esperar que "esta vez sea distinto" y a decidir con cuál de esas dos versiones puedes vivir y con cuál no.
Reservar cita →Mi pareja toma.Y todo se vuelve pelea.
Cuando no toma, es otra persona. Pero llega con tragos encima y cualquier cosa termina en gritos, los niños se encierran en su cuarto y tú te quedas sin dormir esperando a ver de qué humor viene. Llevas años entre irte y quedarte. Un psicólogo te ayuda a ver qué puedes hacer tú con esto, qué límites poner y cómo cuidarte mientras decides.

¿Cuál de estas es tu noche?
No importa si toma todos los días o solo los fines de semana: si cada vez que toma hay pelea, tú vives en alerta. Encuentra tu situación y mira qué se puede hacer con ella.
Vivir en alerta cansa más que la pelea misma. Trabajamos contigo qué hacer en ese momento exacto: cuándo no responder, cuándo salir del cuarto, cuándo irte de la casa esa noche y a dónde. No discutir con alguien que tomó no es rendirse, es cuidarte.
Reservar cita →Los niños entienden más de lo que crees, y callarlo no los protege. Te ayudamos a hablar con ellos según su edad, a decidir qué van a ver y qué no, y a que tengan al menos un adulto en casa con quien se sientan seguros: tú.
Reservar cita →El perdón de la mañana siguiente se repite cada vez, y tú ya lo sabes. Un psicólogo te ayuda a diferenciar una promesa de un cambio real, a decir qué necesitas ver para creer, y a no ser tú quien siempre cede.
Reservar cita →No tienes que decidirlo hoy ni en medio de una pelea. Trabajamos contigo qué te ata: el amor, el miedo, el dinero, los hijos, la familia que opina. Y qué opción puedes sostener sin traicionarte, sea la que sea.
Reservar cita →Cuidar a alguien que toma te va borrando poco a poco. La terapia te ayuda a recuperar lo tuyo: tus amistades, tu descanso, tu voz. No para que dejes de querer a tu pareja, sino para que vuelvas a existir tú también.
Reservar cita →Que tu pareja tome no lo puedes controlar tú. Lo que haces con eso, sí.
Hay personas que ponen límites claros y su pareja termina buscando ayuda. Hay personas que descubren que la única salida es irse. Y hay otras que se quedan años esperando que el otro cambie solo. La terapia sirve para que tú no seas de las últimas, decidas lo que decidas.
Hablar con un psicólogo →¿Cómo funciona?
Si tu pareja acepta venir, la sesión en pareja solo sirve si viene sin haber tomado y si tú no le tienes miedo. Si alguna de esas dos cosas no se cumple, empezamos contigo. Cuando se pueda, en pocas sesiones ponen el alcohol sobre la mesa sin gritos y definen qué cambia y qué pasa si no cambia.
Nos cuentan cómo es su casa
Cada uno cuenta cómo lo vive. Tu pareja viene sin haber tomado ese día; si no, la sesión no se hace. No hace falta que esté de acuerdo en que "tiene un problema": para eso está la sesión.
Hablan con un psicólogo
Online, en español y con reglas claras: nadie grita, nadie amenaza, y si alguno se siente en peligro, se corta. Tú no tienes que fingir que no pasa nada.
Saben qué cambia y qué pasa si no
Qué compromiso asume tu pareja con el alcohol, qué ayuda busca y qué haces tú si vuelve a pasar. Salen con acuerdos concretos, no con otra promesa.
Poner límites no es amenazar. Es decir qué vas a hacer tú.
Un límite no es gritar "si vuelves a tomar te dejo". Es saber de antemano qué vas a hacer la próxima noche que llegue con tragos: dónde vas a dormir, qué les vas a decir a tus hijos, a quién puedes llamar. Y cumplirlo. Un psicólogo te ayuda a armar ese plan, a sostenerlo cuando pida perdón y a saber cuándo el límite ya no alcanza y toca otra decisión.

¿Y si mi pareja no reconoce que toma de más?
Casi nunca lo reconoce, y no necesitas que lo haga para empezar. Eres tú quien no duerme, quien esconde las botellas, quien inventa excusas a la familia. Mientras esperas que el otro cambie, tú te vas apagando. La orientación individual es para ti: para que sepas qué hacer, cómo proteger a tus hijos y cómo dejar de cargar con algo que no es tuyo.
Y cuando tú dejas de reaccionar como siempre, algo en la casa también se mueve.

Cuando tomar termina en golpes o amenazas
Si cuando toma te empuja, te pega, rompe cosas, te amenaza o te encierra, no es una pelea de pareja: es violencia, y el alcohol no la justifica. Lo primero es tu seguridad y la de tus hijos. En ese caso no hacemos sesión en pareja: empezamos con orientación individual para armar un plan seguro. Si estás en peligro ahora, llama al 911.
Nadie te va a preguntar por qué sigues ahí
En Reconectar.us no vas a escuchar "déjalo de una vez" ni "eso es normal, todo el mundo toma". El objetivo es que tú recuperes el control de tu vida, tomes la decisión que tomes.
Atención online
Desde tu casa, en el horario en que puedas hablar sin que te escuchen.
Psicólogos en español
Para contar lo que pasa en tu casa sin traducir ni suavizar.
Confidencialidad
Tu pareja no se entera de lo que hablas aquí, salvo que tú quieras.
Orientación profesional
Sin decirte que te vayas ni que aguantes.
Frases que se repiten cuando la pareja toma
Cuando no toma es la persona más buena del mundo. Por eso no me voy.
Ya no invito a nadie a la casa. Nunca sé cómo va a llegar.
Mi hija de ocho años me preguntó por qué papá grita cuando huele raro. No supe qué decirle.
No puedes hacer que deje de tomar. Pero puedes dejar de vivir en alerta.
Un psicólogo te ayuda a saber qué hacer las noches difíciles, a proteger a tus hijos, a poner límites que se cumplan y a decidir con calma si te quedas o te vas.
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